atrapados

Creía que no se podía volver a repetir exactamente la misma sensación. Un vacío, una lágrima contenida, un puchero de un chico de 5 años porque se ha caído en el parque y los demás se han reído de él. 

Esa sensación de que el tiempo ha pasado, de que ha llegado el fin de algo, que no sabes bien que es. Simplemente sabes que se ha acabado, y que ya nunca será lo mismo. Que has sacado algo esencial de tu rutina. O puede que no fuera tan esencial y que solo fuera una sensación de necesidad. De necesidad al cariño encarnada. 

Es una vez más, ese momento en el que no hay nadie que te pueda entender, en el que nadie sabe a lo que te refieres, a que se debe tu humor. 

 

No, quiero volver atrás, quiero volver.

 

Jamás solo existe en sentido negativo, no hay un jamás con el más mínimo detalle de felicidad. Jamás, es para siempre, para nunca, significa fuera, significa “ni una vez más”. 

Jamás, esconde una puerta, una ventana o igual una cerradura, pero te deja ver lo que viene después. Vuelves a bloquear en tu cabeza miles de momentos, intensos, eliminas lo bueno y lo malo. Ese periodo no ha existido en tu línea cronológica.

 

Que pena, una vez más. Hay cosas para lo que no hay un jamás, como por ejemplo, “una vez más”.